No es oro todo lo que reluce
Aunque no lo creas hasta la Familia Real Británica tiene secretos, como se suele decir: “En todas las casa se cuecen habas” que viene a significar que por mucho que quieran aparentar ser una familia normal y del estatus que tienen, también tienen sus problemas personales entre ellos y no siempre los guardan muy bien en secreto. Pero al fin y al cabo son personas como el resto de humanos que sufren, aman, ríen y lloran, se pelean y cómo no, tienen líos amorosos.

No es oro todo lo que reluce
El comienzo de todo
El Príncipe Carlos y Lady Diana se casaron en 1981. Todo parecía idílico en su romance o al menos eso es lo que hacían ver de puertas para afuera, sin embargo, de puertas para adentro, parece ser que el corazón del Príncipe Carlos no latía exclusivamente por Diana y que escondía un gran secreto. Seguía enamorado de una ex novia y no hizo nada por alejarse de ella al conocer a Diana, sino que mantuvo el contacto siempre con esa persona.

El comienzo de todo
Enamorado de otra persona
En los años 70, el Príncipe Carlos tenía una relación sentimental con Camilla Parker Bowles, esto no es nada malo ya que ahí no conocía a Diana y todo el mundo tiene un pasado, el problema fue que nunca dejaron de tener contacto a pesar de haber roto y a pesar de que ambos estaban en una relación con otras personas. Ellos se seguían viendo en secreto y Diana lo sabía perfectamente, de hecho todo el mundo lo sabía y hacían como si no pasara nada.

Enamorado de otra persona
Vivir como si no pasara nada
Eso fue lo que le tocó a Dina, aparentar, hacer como si no supiera que su marido tenía una aventura con su ex novia. Era la Princesa de Gales y futura Reina de Inglaterra, un escándalo como un divorcio no era posible en su vida. Así que tragó e hizo como si no le importase, centrándose en sus hijos y en sus deberes reales. Lady Diana aceptó las circunstancias e hizo su vida como pudo, soportando que su esposo estuviera viéndose con su ex.

Vivir como si no pasara nada
La filantropía como vía de escape
Al ser miembros de la Familia Real, había que aparentar una normalidad, aunque fuera un secreto a voces que su marido tuviera una amante. Diana decidió volcarse en sus deberes institucionales como Princesa de Gales y trabajar todo el tiempo para no pensar demasiado. Se centró en ayudar a los demás para sanar su corazón herido y fundó una asociación benéfica, se volcó en ella y el pueblo la amaba, la querían mucho más que a Carlos y todo por su gran corazón y personalidad.

La filantropía como vía de escape
Sus hijos eran lo primero
Diana nunca dejó a sus hijos con una canguro ni nada por el estilo, a pesar de que tenía mil obligaciones, ella siempre tenía hueco para estar con sus hijos. Ella misma los llevaba al colegio e intentaba llevarlos siempre con ella a los eventos públicos. Sus hijos la adoraban y les encantaba estar siempre con ella en todas partes. Nunca fue la típica princesa que tiene hijos y los deja al cuidado de las sirvientas, ella quiso desde el principio que sus hijos se criaran como si estuvieran en una familia normal.

Sus hijos eran lo primero
Diana se hartó de la situación
A pesar de que intentaban disimular públicamente el follón familiar que tenían detrás, para no perjudicar a sus hijos y que no hubiera un escándalo público, sus esfuerzos fueron en vano. Llegó un momento que la situación se volvió insostenible pues ambos estaban atados en un matrimonio que no era real sino meramente burocrático, así que, la pareja decidió divorciarse a mediados de los años noventa. La prensa enloqueció con la noticia y la Casa Real estaba abrumada.

Diana se hartó de la situación
Un día fatídico
Tras divorciarse, Carlos y Diana rehicieron sus vidas, Carlos volvió públicamente con Camila y Diana inició una relación con Dodi Al Fayed. Diana y Dodi estaban en París cuando se filtró la falsa noticia de que Diana estaba embarazada y los paparazzi se enteraron de dónde estaban. Desde que se divorció de Carlos, Diana sufrió una enorme presión por parte de los periodistas y ella solo quería alejarse de todo aquello de una vez. Una noche, mientras huían en coche de los periodistas, el conductor, que iba bebido y circulando a 190 kilómetros por hora, perdió el control estrellándose en un túnel y haciendo que la Princesa Diana perdiera la vida con solo treinta y seis años.

Un día fatídico
Un golpe terrible
El mundo entero lloraba la pérdida de Lady Diana que perdió la vida con tan solo 36 años. La noticia de su fallecimiento impactó al mundo entero y sobre todo al pueblo Inglés, que estaba totalmente destrozado pues amaban a su Princesa por encima de todo. Ella fue un ejemplo para todos, una mujer fuerte, independiente, solidaria y noble. La noticia dio la vuelta al mundo en cuestión de segundos y todo el mundo se acercó a llevar velas y flores.

Un golpe terrible
El mundo estaba en shock
La Casa Real estaba conmocionada y decidió dar a Diana un funeral estatal a pesar de no formar parte ya de la Familia Real, además el pueblo así lo pedía también. La muerte de Diana fue un palo muy grande para el mundo entero pero obviamente fue mucho más duro para sus hijos, Guillermo y Enrique que estaban absolutamente hundidos. La gente no paraba de acercarse al palacio de Buckingham y al Pont del Alma a llevar flores, cartas y velas en recuerdo de Lady Di.

El mundo estaba en shock
El segundo matrimonio de Carlos
Después de que todo volviera un poco a la calma, Carlos y Camila que habían formalizado su relación de nuevo, anunciaron que se iban a casar. Carlos y Camila estaban recuperando el tiempo perdido durante todos aquellos años y estaban muy felices. Los que no estaban tan felices eran los Príncipes Guillermo y Enrique pues habían perdido a su madre y ahora su padre se iba a casar de nuevo.

El segundo matrimonio de Carlos
Camila lo hizo bien
Camila en ningún momento quiso ser la sustituta de Diana, ni reemplazarla en cuanto a sus labores en la Corona ni como madre de los Príncipes. Aunque en un principio ni la Familia Real ni el pueblo Inglés vieron este casamiento con buenos ojos, la verdad es que Camila supo estar a la altura de las circunstancias y fue un gran apoyo para todos, incluso para los dos Príncipes. Todos en la Casa Real vieron que era una persona noble y de buen corazón.

Camila lo hizo bien
Camila era una buena persona
Todo el mundo la llamaba la madrastra de los Príncipes, como si fuera algo malo, como si hubiera sido una usurpadora que llegó para quitarle el puesto de madre a Diana. Pero Camila no era así, era una mujer noble y amable, que trataba a los dos niños como si fueran suyos y les apoyó en todo. Gracias a su bondad, se hizo un hueco en la Casa Real y todos la apreciaban mucho y agradecían su ayuda.

Camila era una buena persona
Tenía dos hijos
De pronto, los Príncipes Guillermo y Enrique se enteraron de que Camila tenía dos hijos de su anterior matrimonio y que al casarse su padre con ella, se vendrían todos a vivir a Palacio. Carlos de pronto se vio con nada menos que 4 hijos y esos 4 hijos eran hermanastros entre sí y tendrían que vivir todos juntos bajo el mismo techo. Pero esta era la nueva situación familiar y todos tendrían que aceptarla y aceptarse mutuamente. Seguro que al principio no fue nada fácil.

Tenía dos hijos
Los hijos de Camila
El mayor de sus dos hijos se llama Tom Parker Bowles y estaba acostumbrado a las cámaras, a los periodistas y a ser el centro de atención ya que es un personaje público que ha participado en programas de televisión de cocina famosos y ha escrito varios libros. Sin embargo, esto no era igual para su hermana, que nunca había llevado muy bien el tema de que su madre fuera famosa y los periodistas les acosaran.

Los hijos de Camila
La hija de Camila
Camila tuvo una niña también y la llamó Laura. Cuando Laura creció, se fue dando cuenta de que no le gustaban las cámaras ni la persecución constante por parte de los periodistas y siempre se ha mantenido muy al margen de todo lo público. Al contrario que sucedía con su hermano mayor Tom, nadie sabía quién era Laura Parker Bowles. Incluso se casó y se cambió el apellido sin dudarlo para que nadie la reconociese.

La hija de Camila
Ni a sol ni a sombra
La fama les ha perseguido desde que nacieron sin querer, solo por ser quiénes son, y aunque Tom era famoso por sí mismo y Laura no quería saber nada de la fama, sin embargo muchas veces no ha podido escaparse del acoso de la prensa. Y ahora, que su madre había vuelto con Carlos de Inglaterra y encima se habían casado, los dos hermanos fueron puestos de nuevo en el punto de mira y la prensa no les dejaba tranquilos, antes y tras la boda, sufrieron mucho agobio mediático.

Ni a sol ni a sombra
Estaban por todas partes
Hubo una época de paz en la que los periodistas les habían dejado en paz ya que Camila no estaba con Carlos, pero tras el anuncio de su boda, otra vez volvieron a ser el foco de atención de todas las cámaras. El hecho de que Camila volviera a tener una relación sentimental con Carlos de Inglaterra había reavivado el interés de la prensa en conocer todos los detalles de la vida personal de Camila, y eso incluye, por supuesto, la vida personal de sus hijos. Todos estaban muy agobiados.

Estaban por todas partes
Muchos nervios contenidos
La situación que estaban viviendo Camila y sus hijos era desesperante, no les dejaban tranquilos ni un solo momento del día. Toda la familia estaba realmente harta de la situación que estaban viviendo, había prensa por todas partes y les perseguían a todos los sitios a los que iban. Tom incluso llegó a amenazar a alguno de ellos y a gritarles que se fueran al infierno, que eran una hienas despiadadas.

Muchos nervios contenidos
Laura pasaba inadvertida
Camila estaba más acostumbrada a que la prensa le atosigara constantemente y no lo llevaba nada mal pues se había acostumbrado a ello, pero su hija menos se seguía agobiando mucho. Sin embargo, Laura estaba muy acostumbrada a zafarse de la prensa en muchas situaciones y era casi como una profesión que había aprendido y había practicado desde niña. Le resultaba fácil pasar inadvertida pero ahora con el compromiso de su madre eso estaba siendo más difícil.

Laura pasaba inadvertida
Apoyaron a su madre en todo
Aunque Laura se agobiaba mucho, sabía que su madre era muy feliz con el Príncipe Carlos pues era el amor de su vida desde siempre. Entonces, a pesar de toda la presión mediática, hizo lo posible por estar al lado de su madre durante aquellos duros momentos y Camila lo agradeció mucho. Tras la boda, Laura decidió distanciarse de su familia para no ser un personaje público y poder llevar una vida discreta y tranquila aunque ella aseguró que siempre estaría ahí cuando su madre la necesitara.

Apoyaron a su madre en todo
Y entonces llegó Meghan
El ciclo de la vida es así, la gente se echa pareja y se la presenta a su familia, les puede gustar más o menos pero al fin y al cabo el que eliges y te enamoras eres tú. Sin embargo cuando esto sucede en la Familia Real, no es tan fácil encajar y más cuando vienes de un mundo totalmente distinto a ese. Hubo dos nuevos miembros en la Familia Real, Catalina Middleton que venía de familia noble, y Meghan Markle que era una plebeya y además estadounidense.

Y entonces llegó Meghan
Las tensiones iban creciendo
La buena relación que había entre los príncipes Guillermo y Enrique se vio manchada cuando ambos se echaron novia. Siempre se habían apoyado en todo, cuando su madre falleció, los dos Príncipes se unieron aún más y el uno era el apoyo del otro. Sin embargo, cuando Enrique conoció a Meghan, toda la Familia Real estuvo en desacuerdo y la criticaban mucho por no ser de familia noble y ahí comenzaron los problemas.

Las tensiones iban creciendo
Se estaba formando una buena
Enrique estaba muy enfadado con su hermano Guillermo pues al parecer Guillermo intentó disuadir a su hermano de salir formalmente con Meghan y le dijo que tuviera cuidado con ella, que no era de sangre noble y que podría no estar a la altura. Enrique se lo tomó como una ofensa ya que ni siquiera conocían a Meghan para juzgarla de esa forma y se sintió muy decepcionado con las palabras de su hermano. Ahí comenzaron a distanciarse.

Se estaba formando una buena
No había manera de solucionarlo
La Reina Isabel II se dio cuenta de que algo no iba bien entre sus nietos y sus novias y quiso meterse para arreglar las cosas ya que el hecho de que hubiera malas relaciones entre los dos Príncipes era algo que no podía pasar y ellos intentaron por todos los medios que sus diferencias pasaran desapercibidas al menos en público. Pero no lo consiguieron y todo el pueblo se dio cuenta de que algo pasaba ahí y empezaron a circular los rumores.

No había manera de solucionarlo
Se distanciaron un poco
Sin oír ninguno de los consejos que les habían dado, Enrique y Meghan decidieron casarse cuanto antes y así callar bocas pues ya no tendrían nada que hacer al respecto. Después de la ceremonia, se mudaron al Palacio de Kensington para empezar su nueva vida como matrimonio y estar algo más apartados de Guillermo y Catalina y así evitar confortamientos y malas pasadas. Parecía que los ánimos se estaban empezando a calmar en la Familia Real.

Se distanciaron un poco
Una nueva vida
La joven pareja de recién casados se mudó a su nuevo hogar para iniciar su nueva vida juntos. Era una casa situada en el Palacio de Kensington llamada Notthingham Cottage, una casa de gracia y favor en la que han vivido muchos miembros de la Familia Real. En los alrededores vivían también el Duque y la Duquesa de Kent y la Princesa Eugenia. Al alejarse un poco de todos y vivir su vida se calmaron un poco las rencillas entre hermanos.

Una nueva vida
Otra mudanza
Una gran notica llegó a la Familia Real y es que Meghan estaba esperando un hijo del Príncipe Enrique. Nottigham Cottage era un apartamento bastante pequeño y, ante la noticia de su primer embarazo, la pareja decidió mudarse a un sitio más grande para criar a su hijo en un sitio más espacioso. Decidieron mudarse a Frogmore Cottage en Windsor. También se dijo que la verdadera razón de la mudanza era apartarse aún más de Guillermo y Catalina.

Otra mudanza
Nadie se lo creía
La casa de Nottigham Cottage era pequeña, pero no dejaba de ser una casa de un Palacio. Las prisas por mudarse de Enrique y Meghan nada más saber que estaba embarazada y cuando aún quedaba mucho para el nacimiento del bebé, hicieron pensar a todo el mundo que los motivos de la mudanza eran otros como por ejemplo estar más lejos del Príncipe Guillermo y de su esposa. Por supuesto ellos lo han desmentido siempre.

Nadie se lo creía
Volvieron los roces
La Familia Real seguía sin aceptar a Meghan como una más a pesar de estar casada con el Príncipe Enrique y de estar esperando un hijo suyo. De hecho, que Meghan se quedara embarazada tan rápido no sentó bien en Palacio ya que lo veían como una forma de retener a Enrique para siempre y Meghan no acababa de encajarles en el papel de esposa del Príncipe. Pero, ¿Por qué tanto rechazo?

Volvieron los roces
No pudo callarse
Enrique no pudo callarse cuando la prensa le preguntó varias veces por el motivo real de la mudanza y por las disputas familiares. Finalmente confesó que él y Meghan no se llevaban bien con Guillermo y Catalina y por eso no querían estar cerca de ellos. Así evitarían más conflictos, tensión y que se metieran en su vida como hacían constantemente. Explicó que ese fue el motivo real de la mudanza y saltaron las chispas en Palacio.

No pudo callarse
No la quieren en la Familia
Todos criticaban a Meghan, delante de Enrique y a sus espaldas. Enrique sabía que al presentar a Meghan a su familia no todo el mundo iba a estar de acuerdo por el hecho de que no es de sangre noble y además estadounidense. Una simple actriz que no era de sangre real no podía estar a la altura y no la querían allí. Pero sin duda el mayor palo que se llevó Enrique fue cuando vio que ni siquiera su hermano le apoyaba.

No la quieren en la Familia
Meghan no había hecho nada malo
Meghan y Enrique no entendían el porqué de tratarla así cuando ella no había hecho nada malo. Solo por el hecho de ser actriz y estadounidense no quiere decir que sea mala persona y quiera aprovecharse del Príncipe Enrique. Guillermo le llegó a decir a su hermano que no la conocía de nada ni a ella ni a su familia, que no sabía nada de su pasado ni las intenciones que tenía o lo que quería de él. Esto enfureció mucho a la joven pareja, como es lógico.

Meghan no había hecho nada malo
Protegiendo a su hermano pequeño
Guillermo confeso a los medios de comunicación que lo único que pretendía era darle un consejo a Meghan y era que entrar a formar parte de la Familia Real no era cualquier cosa, que era algo duro y no todo el mundo valía para ello. Le decía que el trabajo y la presión de esa vida era estresante y duro y que no sabía si Meghan era la correcta para eso. Solo quería que su hermano estuviera seguro de lo que estaba haciendo pero al parecer Enrique no se lo tomó muy bien.

Protegiendo a su hermano pequeño
El Príncipe Enrique apoya a su esposa
Ni siquiera su hermano mayor, que había sido siempre su confesor y apoyo absoluto, le comprendía ni estaba de acuerdo con él, Enrique amaba a Meghan y no le parecían bien con las suposiciones que se hacían sobre ella. Es por eso que le sentó tan mal que nadie le abriese las puertas a Meghan, porque él sabía quién era Meghan y sabía que no era mala persona. La estaban juzgando sin conocerla y eso no era justo.

El Príncipe Enrique apoya a su esposa
Ni su padre la apoyaba
A Meghan le faltaba también el apoyo de su padre. Su madre y él estaban divorciados y tuvo otra hija, olvidándose de ella por completo hasta que se hizo famosa. Su padre Thomas Markle y su hermanastra Samantha parece que también tenían cosas que decir sobre ella en los programas de televisión así que aprovecharon el momento y se lanzaron sin pensarlo como serpientes venenosas a decir todo lo que se les ocurrió y sacar tajada de ello como fuera.

Ni su padre la apoyaba
Los motivos del rechazo
Todo el mundo se preguntaba por qué tanto rechazo a Meghan, y aunque nadie ha querido decirlo abiertamente, pues decían las cosas con mucho “tacto” se cree que no gustaba en Palacio que Meghan fuera actriz, estadounidense y además de origen afroamericano. Todo esto nunca lo dijeron claramente pero la realidad es que era por todo eso y Meghan lo sabía, la pobre tuvo que lidiar con las miradas altivas de los demás.

Los motivos del rechazo
Enrique y su madre, sus únicos apoyos
Meghan no encontraba una cara amiga en Palacio salvo su marido, el Príncipe Enrique. Todo el mundo la despreciaba y ella no sabía a qué aferrarse. Por suerte, su madre siempre la apoyaba en todo aunque estuviera lejos. Y a pesar de todos los comentarios negativos, Enrique lo tenía claro con ella, no se mostraban inseguros ni titubeantes, sabían perfectamente que juntos eran fuertes y que podrían con todo y esto se veía a leguas.

Enrique y su madre, sus únicos apoyos
Se lo toma muy a pecho
La Familia Real trataba siempre de quitarle hierro al asunto y aseguraban que el Príncipe Enrique era una persona muy sensible y que todo lo que le decían le afectaba demasiado. Decían que estaba exagerándolo todo y que no era para tanto que solo estaban intentando ayudar y aconsejarles. El Príncipe Guillermo contó que Enrique es así, que suele ver ofensa donde no la hay y que le pasa muy a menudo y que era muy difícil tratar con él.

Se lo toma muy a pecho
Sus traumas infantiles
Analizando la psicología del comportamiento del Príncipe Enrique, los expertos aseguran que tiene un trauma con su madre, y es que la Princesa de Gales también fue muy criticada por la Familia Real y por la prensa. Cada cosa que ella hacía era criticado y Enrique no pudo proteger a su madre pues era tan solo un niño. Los expertos creen entonces, que Enrique intenta proteger a su mujer de la manera que no pudo hacer con su madre. Algo que sin duda, tiene mucho sentido.

Sus traumas infantiles
Y para colmo
Además de todas las diferencias que ellos mismos se habían creado, la Reina Isabel II hizo algo que avivaría aún más las disputas entre el Príncipe Guillermo y el Príncipe Enrique y es que la Reina eligió a Enrique como Joven Embajador de la Commonwealth, saltándose el hecho de que Guillermo era mayor y le correspondía a él. También hay que decir que Guillermo tenía el poder de vetar esta decisión pero no lo hizo, quizás por orgullo. El caso es que esto no le sentó nada bien al hermano mayor.

Y para colmo
Imposible seguir disimulando
La distancia que existía entre las dos parejas reales era enorme y no lo podían disimular en público. Llegó un punto en el que la tensión se veía en al aire y la prensa les empezó a agobiar mucho con el tema presionando para que hablaran. En una ocasión, en una rueda de prensa, se preguntó al Príncipe Guillermo si se llevaban mal entre ellos y él contestó: “Sí”. En la sala se hizo un silencio sepulcral.

Imposible seguir disimulando
Cómo salir del embrollo
Los presentes enmudecieron y nadie sabía cómo hacer para salir de esa situación. Así que como si hubiera estado preparado, todos soltaron una risa nerviosa. Los cuatro estaban esperando la siguiente pregunta y deseando que cambiaran de tema, pero estaba claro que iban a seguir por ahí después de la respuesta de Guillermo, Los periodistas preguntaron si esas diferencias se podrían arreglar, a lo que respondió Enrique intentando seguir en todo de broma y dijo: “Quién sabe”.

Cómo salir del embrollo
Tratando de ser amigas
Meghan necesitaba un brazo amigo al llegar a la Familia Real y trató de acercarse a su cuñada pues pensó que habría pasado por lo mismo que ella y le podría aconsejar. Sin embargo, nada más lejos de la realidad, Catalina tampoco aceptaba a Meghan y lo único que ocurrió fue que la cuerda se tensó aún mucho más entre los cuatro Duques. La pobre Meghan recibía desplantes por todas partes y sin haber hecho nada malo.

Tratando de ser amigas
Le denegó su ayuda
Meghan pidió ayuda a Catalina para que la introdujera en todo aquel mundo, la ayudara o la aconsejara ya que había pasado por lo mismo antes que ella. Pero en ese preciso instante ella estaba embarazada de su tercer hijo. Catalina dijo que guiar a Meghan no estaba en su agenda Real, que ya tenía bastante con sus hijos y sus deberes reales. Quizás solo era una excusa más para no tener relación con Meghan.

Le denegó su ayuda
Más leña al fuego
La prensa no paraba de hablar de ellas, de la relación que tenían o que no tenían realmente y no había revista o periódico que no hablara de ellas y de si se odiaban o no. Incluso cuando las dos mujeres procedían de familias sin sangre noble, parecía haber un abismo entre ellas. Catalina fue aceptada desde el principio mientras que Meghan fue todo lo contrario. Nadie se explicaba por qué pero Meghan estaba muy disgustada.

Más leña al fuego
Un bagaje muy distinto
Mientras que Catalina venía de una familia de empresarios ricos y había tenido una educación de personas nobles, Meghan venía de una familia muy humilde y era actriz de profesión. Aunque las dos venían de familias que no tienen sangre real, su pasado y su vida eran muy diferentes. Catalina aprendió muy rápido lo que era formar parte de la Familia real y recibió mucho apoyo para conseguirlo además de que fue aceptada como una más desde el principio. Todo lo contrario que con Meghan.

Un bagaje muy distinto
Cuestión de nacer con suerte
Catalina lo había tenido todo desde su nacimiento, de hecho el Príncipe Guillermo y ella se conocieron porque estudiaban juntos e iban a la misma clase en la prestigiosa Universidad de St. Andrews. Su formación y vida era muy parecía a la de la Familia Real y aunque no fuera de una familia de nobles, recibió una educación muy acorde a la de la nobleza inglesa. Es por eso que ella encajó tan bien desde el principio en la Familia Real.

Cuestión de nacer con suerte
Sus comienzos como pareja
El Príncipe Guillermo y Catalina Middleton comenzaron a salir en los años de universidad y tras acabar sus estudios, anunciaron que se iban a casar en 2010, en la que sería “La boda del siglo”. Tras esto, Catalina recibió el título de Duquesa de Cambridge. Título al que no le costó acostumbrarse ni tampoco a la vida en Palacio ni a la Familia Real. Había nacido para ello y estaba en el lugar correcto sin duda.

Sus comienzos como pareja
Mil y una razones para no quererla
Meghan había tenido una vida muy normal, venía de familia humilde y se hizo actriz, aunque era famosa y eso ya es un logro. Sin embargo, todo el mundo sabía que ella ya había estado prometida antes de conocer al Príncipe Enrique con un actor y productor llamado Trevor Engelson. Aunque no llegaron a mucho pues rompieron la relación sentimental sólo dos años después. Algo totalmente normal pero que a la Familia Real no le gustó nada.

Mil y una razones para no quererla